martes, 15 de abril de 2008

Volviendo a Chile. Singapur. Viaje a Frankfurt. Martes 29 de Enero 2008.

Nos despertamos temprano y, sin desayunar, salimos a dar unas vueltas alrededor del hotel para gastar nuestro últimos Dong. No encontramos ninguna tienda buena, así decidimos volver a ver la tienda del hotel. Luego fuimos al salón donde estaban todos desayunando y terminamos comiendo también. Comí como cerdo, por lo menos unos 4 platos. En ese momento Linh, el vietnamita de 40 Kg, me dijo "tú come mucho", y yo sólo me reí.

Más tarde partimos rumbo al aeropuerto. Nos demoramos como una hora debido a la gran congestión vehicular, además había un accidente de tráfico.

Por fin llegamos e inmediatamente fuimos a hacer check in. El aeropuerto estaba super lleno, como todos en esa época cercana al año nuevo chino, en que todos viajan a ver a sus familias. En medio de la muchedumbre, un punga vietnamita le robó la cámara fotográfica a Federico Iriberry, así que tuvo que ir con Tahn a dar aviso a los pacos vietnamitas, que no hicieron nada.


Nos despedimos de nuestros guías vietnamitas y luego pasamos al Duty Free, donde compramos las últimas cosas y estuvimos esperando alrededor de 40 minutos, hasta tomar el avión de Singapore Airlines que nos llevaría a Singapur. Habíamos cambiado la ruta de vuelta debido al mal tiempo en China.


El avión de Singapur era bacan, así como la atención. La mejor aerolínea en que viajamos. Me fui todo el rato despierto y por segunda vez me tocó en la ventana. Llegando a Singapur pude ver la gran cantidad de barcos que circulaban por alrededor, en el estrecho de Malaca, la principal ruta que une el mar del sur de China, donde se encuentran todos los países importante del sudeste asiático, con Europa. También podía ver la ciudad, muy moderna y llena de edificios, y sitios donde estaban rellenando el mar para seguir ampliando la isla.



Nos encontrabamos en un lugar mucho más cercano al Ecuador, así que al bajarnos del avión sentimos gran humedad y calor. Recogimos nuestras maletas y nos dirigimos al terminal 1. El aeropuerto de Singapur es bacan, lleno de tiendas, parecido a un mall, con cines, restoranes y pubs con música en vivo, piscina, etcétera. Recientemente fue elegido el 3° mejor aeropuerto del mundo, después del aeropuerto de Malasya y Corea del Sur.

Tomamos un tren hasta el terminal 1, donde tendríamos que esperar 5 horas hasta la salida del avión. Fui a una casa de cambio donde cambié todo el dinero oriental que tenía: yuan, dong y dólar de Hong Kong, logrando recaudar US$90. Me compré unos audífonos y unos perfumes, que estaban muy baratos. Estuve dando vueltas alrededor de 3 horas y luego me dirigí a la puerta de salida del avión, donde estaban todos esperando. El Carlos por mientras buscaba la forma de reclamar por su maleta, sin obtener resultados.


Mientras esperabamos, algunos utilizaban unas máquinas en que uno metía los pies y hacían masaje. Una compañera tenía miedo de meter los pies, ante lo cual María José Rodríguez le comentó "no te preocupes, al principio duele pero después te gusta", provocando las risas de todos.

El aeropuerto estaba lleno de gente extraña, de todas partes del mundo: gran cantidad de europeos y gringos, pero también negros, indios, musulmanes vestidos con turbantes y barbas gigantes, etcétera.



Finalmente partimos en un avión lleno de alemanes. La mayoría venía desde Australia de vuelta a Alemania. El avión estaba asqueroso, hediondo, mucho más hediondo que cuando viajamos con los chinos. En la fila trasera a la mía, iba sentado el Carlos, y le toco con el "hediondo", el alemán más nefasto del avión. Todos ponían cara de desagrado o trataban de cambiarse de puesto, ante lo cual el alemán se sintió identificado y rechazado, y el mismo pidió que lo cambiaran de puesto al final del avión con los demás hediondos. En reemplazo del alemán llego una vieja rica. El Carlos se pusó super feliz y mientras celebraba le pegó un manotazo en la cara a un azafato.

Comimos, por fin una comida de tipo occidental, me tomé 2 botellitas de vino australiano, ya que veniamos en una aerolínea australiana sólo nos servían productos hechos en Australia. También, nos dieron una bolsa con un set de viaje: tenía una manzana, agua mineral, chicles, galletas, maní. Después de la comida me tomé 2 whiskys y me dormí hasta el día siguiente, llegando a Frankfurt.

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